• Intereses por demora

    La hipoteca es, como sabemos, uno de los gastos corrientes más importantes de la economía domestica. En tiempos de recesión como los que actualmente vivimos no es improbable que un buen número de familias tengan ciertas dificultades en momentos determinados para hacer frente al pago de la cuota de amortización; a partir de ese impago entran en juego los intereses por demora.
    Los intereses por demora resultan pues un gravamen, una penalización al hecho de no cumplir con el día exacto de pago de la cuota y teóricamente se aplican desde el primer día del impago.
    Por norma general estos intereses resultarán muy altos pudiendo, dependiendo de la entidad, llegar próximos al 20%, y continuarán acumulándose mientras no se proceda al pago de la cuota más los intereses de demora ya generados.
    Podremos encontrar en el mercado incluso ciertas entidades que aplican por encima de los intereses de demora y en adición a estos una cantidad fija como concepto de reclamación por deuda que encarecerá aun más el precio del impago.
    Si bien es cierto que cabe la posibilidad de negociar a la firma del contrato hipotecario el importe de estos intereses, lo cierto es que es una práctica que apenas se hace, ya que lógicamente en el momento de la suscripción ningún usuario tiene en mente el impago y sus consecuencias.

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